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¿Por qué participamos de las Primarias Ciudadanas?

Nos encontramos frente a uno de los momentos de mayor debilidad del sistema político y las fuerzas políticas de la transición. Su limitada legitimidad y renuncia a representar los intereses de amplias mayorías sociales, a partir del actual proceso de reformas, han mermado considerablemente su capacidad de convocatoria a la sociedad.

Su apuesta pareciera estar centrada en resistir y cerrar definitivamente la puerta a la profunda voluntad de cambio anidada en amplios sectores sociales y a las fuerzas políticas emergentes y transformadoras que han enarbolado como bandera dicha voluntad. Ahí donde la democracia abre sendas para ganar nuevas fronteras, anteponen más neoliberalismo; ahí donde nuevas fuerzas políticas buscan irrumpir, crean los más sofisticados mecanismos para excluir; ahí donde la sociedad demanda una nueva práctica política para transformar, proponen conservar lo existente.

Por eso, avanzar en la constitución de nuevas fuerzas políticas, vinculadas vitalmente en las diversas formas de resistencias al neoliberalismo, es la tarea fundamental de nuestra época. Solo nuevos esfuerzos colectivos, con profunda vocación democrática y representativos de amplios intereses sociales excluidos, serán capaces de producir una real alteración al carácter social de la democracia en nuestro país.

Nos atrevemos a afirmar que este breve diagnóstico nacional se replica a lo largo de todo el país, pero quisiera detenerme en Valparaíso.
Más de dos décadas de gobernanza local, entre la UDI y la DC, reflejan un Municipio de Valparaíso que ha administrado un modelo de ciudad que no ha garantizado calidad de vida a sus habitantes a costa del interés del gran empresariado nacional y local; que ha sido responsable de la desarticulación del tejido social en el territorio, reduciendo la democracia a una repartija de cargos públicos entre unos pocos y limitando la participación de las mayorías sólo al acto del voto; en definitiva, que ha sido cómplice de la situación de abandono estructural que el Estado de Chile tiene a Valparaíso.

La respuesta ante este estado de cosas, ha tenido su origen en los últimos años en diversas organizaciones sociales que a partir de distintas luchas urbanísticas, territoriales, barriales, educacionales, sindicales, culturales, entre tantas otras, han comenzado lentamente a articular una visión distinta de ciudad de carácter global. En esta dimensión, también las fuerzas políticas de nuevo tipo nacidas al calor de la lucha social, hemos hecho nuestro aporte señalando que los cambios profundos en un territorio demandan necesariamente una apuesta de corte nacional.

Este proceso de maduración, al cual adscribimos irrenunciablemente, trasciende cualquier contienda electoral, y sin dudas la actual. Porque de lo se trata es direccionar nuestra fuerza, saberes, biografías, trayectorias, experiencias y apuestas hacia un desafío colectivo: la construcción en Valparaíso de una mayoría política y social democrática, transformadora, que se proponga hacer retroceder al mercado de nuestras vidas y ciudades, portadora de un nuevo tipo de sociedad.

Esa mayoría, aún en formación, no es otra que la constituida por los y las militantes de aquellas organizaciones políticas que luchan por un país que no sea en la medida de lo posible; por los vecinos y vecinas de nuestros cerros que ven día a día el avance implacable de la inmobiliarias en sus barrios; por el ciudadano común y corriente que transita diariamente por las calles de una ciudad descuidada; por los activistas que luchan por una ciudad que esté a la altura de ser llamada Patrimonio de la Humanidad; por los dirigentes sindicales trabajadores del sector público y privado; por el mundo académico y la intelectualidad crítica de nuestras universidades; por los estudiantes que año tras año colman las calles exigiendo una nueva educación; por el mundo de las organizaciones culturales que con su creatividad y empuje llenan de alegría nuestra ciudad; por los viejos y nuevo porteños, que desde distintas latitudes, han echado raíces en El Puerto.

En definitiva, más allá de listados incompletos, de lo que esto trata es de impulsar una política transformadora en nuestro territorio, ahí donde el neoliberalismo y los partidos tradicionales han expropiado la soberanía para determinar el futuro de nuestras vidas, nuestros barrios y nuestra ciudad.
Entendiendo que la contienda electoral municipal de este año ofrece oportunidades para avanzar unos pasos más en esta tarea, diversos mundos, trayectorias y sectores políticos y sociales hemos decidido avanzar en pos de una articulación amplia, con independencia de la derecha y la concertación y los intereses del empresariado, que permita enfrentar la disputa por el gobierno local.

Para este desafío, hemos decidido hacernos parte de una Primaria Ciudadana, que entendemos como un escalón más en la tarea de recuperar Valparaíso para su gente, como una iniciativa que se matricula en el objetivo de empoderar a los vecinos y vecinas en torno a un nuevo proyecto de ciudad y país.

Creemos que por fuera de este espacio de convergencia, los partidos tradicionales que se han servido a sus anchas de Valparaíso, volverán a ocupar, a través de nuevos y viejos rostros, esta elección para relegitimar su alicaída representatividad y consolidar un modelo de ciudad que no da el ancho. Es momento de enfrentarlos no sólo con un acertado diagnóstico ni con fórmula de recetario, sino con proyectos, propuestas e ideas que nazcan de la participación popular.

Estamos, por tanto, frente a una oportunidad que no podemos desaprovechar: inaugurar un nuevo entendimiento político, no subordinado a la vieja política, que siente las bases para avanzar en torno una propuesta estratégica, democrática y transformadora, para Valparaíso.